¿Qué es peor?, ¿La ignorancia o la indiferencia?

Ni lo sé ni me importa

viernes, 31 de marzo de 2017

Chistes de terroristas, negros, judíos y maricones

A ver, en serio: ¿Permitimos todos los chistes? Yo soy de esa opinión, pero no estoy seguro de que la mayoría de los que lo piden sean partidarios de tata libertad.

Tengo la impresión, y en este país de mierda es lo más común, que todo el mundo quiere que se proteja a los suyos pero se pueda atacar a los contrarios. Como siempre, como toda la vida.

¿Hacemos chistes de Carrero Blanco y cómo voló por los aires? Vale. Y también del maricón pierdepluma. Y del niño sin piernas, o del niño deficiente. Y del tartaja. Y de la gorda. Y del judío al que se le llama usurero por millonésima vez, y del negro al que se dibuja con labios Pirelli y cara de gilipollas, y del gitano ladrón, y del panchito al que el gitano llama Payo Pony, para más descojono.


Yo sí, yo apoyo eso: que sea el buen gusto (o malo) del público el que rechace al ilustrador o al humorista que no tenga gracia. Que se pueda ridiculizar al político, al dictador, a la mujer maltratada, al que voló por los aires y al que puso el culo o al que ardió en un horno crematorio.

Todos, venga. Pero todos y sin límites.

A la mierda ya el delito de enaltecimiento. A la mierda el delito de apología. A la mierda el delito de inducción al odio racial, o de género o de la madre que lo parió.

¿Nos atrevemos, o eso no?

Si la respuesta es que tampoco hay que pasarse, dejémonos de choradas y reconozcamos que la libertad nos importa un huevo: lo que nos importa es que no se ejerza contra nosotros. O que su cañón no apunte a donde no deba.


La libertad, entre nosotros, también es un arma, y lo que de veras nos importa es quién la empuña y a quién encañona.

Ya vale de hipocresías.

martes, 3 de mayo de 2016

La solución alternativa al dilema del prisionero

A estas alturas casi todo el mundo sabe que el Dilema del Prisionero es un modelo de conflictos muy frecuentes en la sociedad que ha sido estudiado por la Teoría de Juegos.
Resumimos, pro si acaso: dos delincuentes son detenidos y encerrados en celdas de aislamiento de forma que no pueden comunicarse entre ellos. la policía sospecha que han participado en el robo del banco, delito cuya pena es diez años de cárcel, pero no tiene pruebas. Sólo tiene pruebas y puede culparles de un delito menor, tenencia ilícita de armas, cuyo castigo es de dos años de cárcel. Promete a cada uno de ellos que reducirá su condena a la mitad si proporciona las pruebas para culpar al otro del robo del banco.

La estrategia óptima, después de muchos cálculos, es hablar, porque no sabes lo que va a hacer el otro. De ese modo hablan los dos y los dos se comen un condena menor.

Pues bien: hay una estrategia mejor y las organizaciones mafiosas la conocen muy bien. Consiste en que todo el mundo sepa desde el minuto cero que a los chivatos se les raja el cuello y se tira su cadáver a los peces. No es necesario hacerlo: basta con que todo el mundo esté seguro de que se hará.

De ese modo, llegado el momento de la detención, ambos callarían, y ambos tendrían una condena mucho menor.

De lo que se deduce que la coacción puede llevar al bien común. Quien lo diría, ¿eh?

martes, 23 de febrero de 2016

Sindicalistas contra rojos: palomitas a gogó.

Ese dulce no hay quien lo cate..
La huelga del transporte de Barcelona durante uno de los eventos más importantes para la ciudad es lo más divertido que he visto desde la rendición de Breda.

Porque no se trata sólo de la ciudad de Barcelona, ¿sabéis? Se trata del escaparate mundial del proceso independentista catalán justo en las fechas en que muchos cientos de personas muy influyentes y de muchos países ponen los pies en la ciudad. 

Y va y la cagan los señoritos del mundo proletario, que ganan más que un profesor universitario, reclamando  iincrementos salariales.

Y se les unen, como no, los autobuseros, otra especie  de privilegiados con una relación sueldo cualificación absolutamente ridícula a su favor.

¿Y qué hace el pobre rojo de cabecera? Defender la solidaridad obrera son unos burgueses por cuenta ajena o defender a Ada Colau y su escaparate del gobierno progre? Pues en general, el rojete de toda la vida, grita, llora, se escinde, se exfolia, sigue llorando...

Porque la huelga es sagrada y hay que defenderla. Pero el bien común , el bien social también es sagrado y hay que defenderlo...

Y si encima son nacionalistas, y tienen que defender también la imagen exterior de la patria y la posibilidad de internacionalziar el conflicto, entonces ya lloran sangre...

Palomitaaaaaaaaaaaaaaaaaas.

viernes, 5 de febrero de 2016

El musulmán bueno y el fascista bueno

Me da igual si es racismo, xenofobia o tosferina. Ya me tenéis harto. El musulmán bueno es como el fascista bueno.  No se trata de razas o de colores, sino de ideas, de cosas que la gente trae en la cabeza, y no en los genes o en el pasaporte.

Yo no sé cual es para vosotros el fascista bueno. Yo no sé si pensáis que entre los neonazis los hay que son amables y simpáticos, peor con ideas equivocadas o a lo mejor un poco violentas. Y resulta que al islam le pasa otro tanto: son sus ideas, su cultura y sus escritos los que predican la discriminación de la mujer, el odio al diferente y la violencia. no son nuestros prejuicios, son los suyos, y por escrito, con póliza de cinco duros y media arroba de incienso pro encima, o lo que por allí se estile para alabar sus papeles sagrados.

No es su procedencia. No es su color. El fascista salvadoreño de un escuadrón de la muerte nos jode igual que el rubio ucraniano o el neonazi de Hamburgo. El musulmán que deja a su mujer tras pasos atrás es igual de intolerable cuando viene de Egipto que recién convertido en una mezquita de Gales y listo para irse a Siria a degollar al primero que pille.

Hay que decirlo más: no son razas ni países. Son ideas. Las ideas no le vienen a uno dadas. las admite o las discute. Y al que admite ideas como esas no se le puede tolerar entre los demás.

Todos sabemos cual es el fascista bueno.

A ver si aprendemos también cual es el musulmán bueno.

No es tan difícil, joder.

martes, 12 de enero de 2016

Por qué se tiene que librar la infanta del juicio

No se trata de que sea inocente, no, ni de que no se enterase de nada, que ni lo sé ni me importa, como reza el lema de este blog.

Lo cierto es que a todo el mundo le importa medio carajo el asunto, y que el interés que despierta tiene poco que ver con los cuartos defraudados. La prueba es que ha despertado diez veces más expectación que el caso Pujol, por ejemplo, y por mucho menos dinero.

Lo que se ventila aquí es el daño que se puede hacer a la monarquía como institución y qué paso se puede dar para acercar la llegada de una nueva república. ¿O me equivoco?

De lo que se trata aquí es de apuntarse un tanto político que acerque España a la imagen de país de ciertos grupos autodenominados progresistas, los mismos que, curiosamente, están también en contra de la Iglesia y el ejército, por considerarlas (con razón) fuerzas conservadoras.

Por eso se tiene que librar la infanta: simplemente para que les suba la tensión.
Simplemente para alejar su sueño húmedo.
Simplemente para que se jodan.
Lo demás, ya se irá viendo.



domingo, 1 de febrero de 2015

La piedra y el cántaro (y la 1ª Ley de la Termodinámica)

Dice un viejo proverbio, que cuando la piedra va contra el cántaro, sufre el cántaro, y que cuando el cántaro va contra la piedra, también sufre el cántaro...

Si empalmamos ese refrán con la norma de los gestores bursátiles de que las pérdidas las sufres el día que tu cotización baja, y no el día que vendes tu posición, tenemos una cosa clara: Alemanía ya ha perdido el dinero que le deben los griegos. Lo perdió el día que lo prestó sin tener que prestarlo. Lo perdió el día que dejó de hacer ojos ciegos a las cuentas falsas de  Grecia (las que le ayudó a ocultar Mario Draghi en su antiguo puesto en la banca privada, concretamente en Goldman Sachs pro si alguien lo olvidaba). Lo perdió el día que descubrió que no había garantía real ni se podían enviar ya cañoneras a recuperar préstamos como hacían los ingleses en el siglo XIX.

En estas circunstancias, Angela Merkl no puede esperar comprensión de Draghi, que ayudó a meter la mierda debajo de la alfombra, pero los griegos tampoco pueden esperar comprensión de la Merkl, que tiene sus votantes, tan válidos como los griegos, que la harán picadillo si cede un Euro de sus bolsillos. No hay comprensión posible ni hay escapatoria a la versión popular de la primera ley de la Termodinámica: "de dónde no hay no se puede sacar".

Así las cosas, con los alemanes sin nada que perder (porque ya lo han perdido todo) y los griegos sin nada que ganar por seguir pagando, la solución sólo puede ser una insolvencia, caiga quien caiga.

Y caerá el cántaro. como siempre.


viernes, 26 de septiembre de 2014

¿Quién salta sobre quién?

El otro día decía yo por ahí que es una pena que la gente se siga rompiendo los cuernos en vallas como la de Melilla, pero que algo hay que hacer para contener la avalancha migratoria. Entonces, alguien muy guay y muy sentimental, me dijo que lo primero había que hacer era quitar esas vallas con cuchillas y alambres porque dañan a las personas.

De ahí la conversación derivó hacia la negativa de algunos, que no nos parecía cabal dejar las puertas abiertas de par en par, y los lamentos humanitarios de quienes nos llamaban criminales o cómplices de las muertes y lesiones que se producían en esas vallas.

Y el caso es que estoy hasta los huevos de soportar chorradas, acusaciones de complicidad y lagrimeos diversos, estilo Marco, Heidi y la Casa de la Pradera. Que estoy mayor para bobadas, vaya.

Para que yo me sintiera culpable de las heridas que causan esas vallas tendrían que ser las vallas las que saltasen sobre la gente. Y resulta que no, que las vallas se están allí muy quietecitas y es la gente la que, por su cuenta y riesgo, salta sobre ellas.

Por supuesto que me gustaría que las cosas fueran de otro modo y que la gente no tuviese que marcharse de sus países. Y me gustaría también para mis convecinos, sobre todo los más jóvenes, que también se tienen que marchar. Pero como resulta que no está en nuestra mano arreglar el mundo entero, y a la vista está que ni siquiera arreglamos nuestro país, algo hay que hacer para no ser el asilo de menesterosos del Planeta.

En ese sentido soy partidario, como el que más, de buscar soluciones constructivas, contratos en origen, cuotas migratorias, asilo a perseguidos o lo que sea, pero ceder al chantaje emocional de cuatro majaderos que pretenden jugar con mi sentido de la culpa, no lo voy a consentir. Ya estoy harto de que  tomen por imbécil. Ya son demasiados los que se empeñan en ello.



viernes, 8 de agosto de 2014

Una preguntilla a los de Podemos

Señor Iglesias, señor Monedero...

Me consta que ustedes son, ambos, profesores universitarios.

¿Podrían decirnos, por favor, cuántos más se presentaron a la oposición en la ustedes sacaron la plaza?

Porque a lo mejor lo de eliminar los privilegios y golpear a la casta es sólo para los demás. A lo mejor lo dicen desde un puesto y un sueldo obtenidos dentro, y con el sistema, que les brinda una maravillosa seguridad para poder ciscarse en la corrupción, la de los otros, una vez que los mecanismos ya fueron suficientemente aprovechados cuando tocó.

Por cada plaza de cartero, se presentan 30 candidatos. Por cada plaza de juez, alrededor de 14. Por cada plaza de notario, 21. Pero claro, quizás a profesor universitario no se presentase nadie, porque es un puesto que nadie quiere y para el que no hay nadie preparado. O quizás porque es un sector depende la podredumbre alcanza tales niveles que el traje blindado necesario para meterse en semejante muladar no está al alcance de cualquiera.

Los políticos a dedo están mal. Los enchufados son una lacra. La casta nos exprime, vale. Todo muy bien. ¿Pero qué pasa con la Univcersidad? ¿De eso no hablamos por no tocar a los nuestros?

Venga, un poco de coraje...

¿Cuántos más concurrían a sus plazas cuando las sacaron? Sin respuestas vagas. Una cifra.

Venga, echadle huevos. ¡No se diga!

miércoles, 30 de julio de 2014

La experiencia es sólo un multiplicador, no una garantía

Cansado ya de escuchar que la experiencia es un grado, planteo la gran pregunta: ¿un grado en qué?

Es cierto que con el paso de los años la gente va atenuando sus impulso y que se vuelve menos impulsiva, pero eso significa también que se vuelve menos activa y más adicta a las cosas que le funcionaron, aunque fuesen enormes gilipolleces o aunque fuesen productos de su tiempo, caducados ya.

Al final, resulta que la experiencia es un multiplicador, y al que era sensato lo vuelve más sensato, pero al que era un gilipollas, lo vuelve un enorme y descomunal gilipollas, convencido de que sus soluciones obsoletas van a ser la solución en cualquier tiempo y lugar. Y además lo hace con ínfulas, diciendo cosas como "deja al que sabe" o "cuando tengas mis años...". Y no. Dejo al que sabe, cuando sabe, pero cumplir años no añade conocimientos técnicos ni buen juicio. Pensar tal cosa es pensar como los espiritistas, que preguntan a los muertos cosas que esos mismos tipos nunca hubiesen sabido de vivos.

¿A qué ha dedicado usted todos estos años que tiene? A poner ladrillos., Pues bien: de poner ladrillos tiene que saber unas cuantas cosas, peor no venga a hablarme de economía. ¿Se ha preocupado de tener un pensamiento crítico y propio? No. Pues entonces sus muchos años son una simple acumulación de resíduos tóxicos, como los metales pesados que se acumulan en los peces grande y es usted más tóxico por ser más viejo.

Debemos respetar a los viejos por supervivientes, peor no por inteligentes., Creer que la supervivencia procede necesariamente de la sensatez, del buen juicio y de la inteligencia, significa no haber entendido nada de la teoría del caos, que al fin y al cabo es la que verdaderamente rige el mundo.

jueves, 17 de julio de 2014

Cataluña y la negociación. Difícil el qué, más difícil con quién

Los que nos empeñamos en tomarnos este tema con cordura nos acabamos llevando al final todas las leches, pero como no espabilo, voy a insistir, a ver si a alguien se le pega un poco de sensatez y dejamos de escuchar por ahí soflamas de uno y otro signo.

Por más que a muchos les guste olvidarlo, por aquello de quedar bien si hacer realmente nada, el verbo negociar es transitivo. Hay que negociar algo.

La hipotética negociación ha nacido viciada desde un principio, pues el planteamiento no es flexible. Y me explico: cuando alguien te pide cinco, le ofreces tres, y al final se acaba llegando a un acuerdo en tres y medio, cuatro o cuatro y medio. Todo en orden. Es lo que se ha hecho desde tiempos de Altamira.

Pero resulta que lo que se pide no es negociable, en el sentido de que no es graduable. El referéndum famoso es SI o NO, y faltan puntos intermedios. ¿Se convoca media consulta?, ¿dos tercios? ¿cinco séptimos?

Así las cosas, entre los que dicen que la negociación pasa porque hay consulta (por sus cojones) y los que dicen que no hay consulta (por sus cojones), no hay modo de encontrar un camino de negociación. ¿Qué demonios se puede negociar en esos términos, sin que sea un trágala para una de las partes? ¿Qué solución consensuada puede existir partiendo de esas premisas?

Ahora hablemos de incentivos. ¿Qué incentivos puede tener el nacionalismo catalán para negociar nada, sabiendo que cualquier cesión los colocará ante los suyos con la cabeza en la guillotina? ¿Y qué incentivos puede tener el PP, o un tipo como Rajoy, para ceder nada a los catalanes, sabiendo que eso destruirá el partido y a su gobierno para décadas?

Si se piensa fríamente, el independentismo catalán es lo que único que puede salvarle el trasero a Rajoy en la actual situación, y por eso es posible que sienta la tentación de reservar esa carta para el final. Si a finales de este año, o a primeros de 2015, tres meses antes de las elecciones, Rajoy le mete un palo olímpico a Cataluña, en buena parte de España le van a aplaudir con las orejas. No entro en si eso nos gusta o no, pero nadie duda que es así.. Y esa es la carta que se guarda para última hora, antes de estrellarse.

Y ahora, para colmo, nos queda el con quién.

¿Realmente alguien cree que Rajoy puede llegar a algún tipo de acuerdo con Artur Mas, un tipo que huele a cadáver político y que será sustituido dentro de nada por un representante de ERC? ¿Qué probabilidad hay de que ERC respete a postertiori cualquier acuerdo tibio que se haya pactado con Artur Mas?

¿Y si lo miramos del lado contrario? ¿Cómo pueden pactar nada en absoluto los catalanistas con un tipo como Rajoy, al que le queda un año y pico y que lo tendrá crudo como un chuletón de toro para repetir mandato en las condiciones actuales?

Siendo lógicos, el problema es feo: sabemos qué es lo que se puede negociar, ni sabemos con quién. Así las cosas, ¿qué tiene de extraño que hasta los más moderados se enroquen?

miércoles, 16 de julio de 2014

La absurda distinción de personas y territorios

Unas veces por puñetera envidia y otras por sentido de la justicia (sin que sea posible diferenciar claramente a los que siguen una razón o la otra) el caso es que casi nadie se opone a la idea de que pague más impuestos quién más tiene, y no sólo de manera proporcional, sino de modo progresivo. La idea tuvo tanto éxito que hasta arraigó en la constitución.

Si ganas 10, pagas el 10% que es uno. Si ganas 100, no sólo pagas el 10% que sería diez (diez veces más) sino que pagas el 30%, que es treinta, o sea treinta veces más. Hay quien sigue discutiendo este sistema, por considerarlo abusivo, peor en general se ha establecido en todos los paises desarrollados y la discusión política gira a menudo en torno al alcance de esta progresividad y hasta se han postulado un montón de razonamientos para justificar el procedimiento.

Vale. Genial. 

¿Pero qué pasa cuando ya no hablamos de personas, sino de territorios? Que todos los aprtidarios de este sistema cambian de pronto de opinión. Cuando hablamos de territorios, los territorios más ricos nbo quieren poner un duro para el desarrollo de los menos favorecidos. Cuando se habla de solidaridad interterritorial se llega a hablar de expolio, de atraco, de que España nos roba, de que los andaluces nos roban, de que si fuésemos independientes no tendríamos que pagar esto o aquello, que es más de lo que recibimos.

Pero bueno, carajo, ¿dónde están ahora todos los razonamientos por los que tiene que pagar más el que más gana?  ¿Qué ha pasado con todas esas ideas y esos argumentos económicos que dicen que el beneficio procede un mayor uso de los recursos comunes, o del mercado, o de la seguridad jurídica?

Si los territorios tienen que quedarse cada cual con lo suyo y lo contrario es expolio y causa de secesión, ¿por qué no las personas? ¿o es que enferman más los ricos? ¿o es que los ricos tienen que llevar más hijos a la escuelas? No. Tiene que pagar más porque ese es nuestro sistema fiscal de repato de cargas, y en eso estamos.

Lo que me parece a mí es que por aquí hay mucho jeta suelto que entiende las cosas cuando quiere. Y si en el IRPF le toca pagar más al vecino lo aplaude, pero si le toca pagar a él, al pueblo en el que vive o a la comunidad a la que pertenece, entonces le jode. 

Y es sólo eso, aunque lo pintemos de malva.

sábado, 22 de febrero de 2014

A la oposición la inmigración le produce una erección (modo poético)

Da igual quién gobierne, oiga, o quién esté en la oposición. El hecho es invariable: al Gobierno, a todos los gobiernos, el tema de la inmigración el hace daño,y a la oposición, a cualquier oposición es un tema que le encanta, porque permite hacer preguntas bonitas sin que haya ninguna respuesta buena. O sea, que te luces al preguntar, y jodes al Gobierno,que no puede responder.

¿Lo probamos? Es muy fácil. ¿Qué hacemos con las decenas de miles de inmigrantes que esperan tras la valla de Ceuta o Melilla para pasar a Europa?

-El gobierno no puede decir que lo va a impedir a toda costa, porque queda como un hijoputa que permite que se ahoguen y se maten las personas. No puede electrificar la valla. No puede mandar a la artillería hacer fuego contra ellos. No puede siquiera ordenara que los expulsen por la fuerza y a palos, porque eso hace una imágenes feísimas para los telediarios de la hora de comer. No puedes poner cuchillas en las vallas, ni siquiera alambre de espino, porque después eso causa heridas a los que saltan y salen unas fotos horribles llenas de sangre. No puedes hacer nada en realidad si quieres quedar un poco bien, y no como un carnicero sin piedad.

-Así que nos planteamos la otra respuesta: los dejamos entrar a todos. Y acto seguido la gente monta en cólera, porque no sabemos qué hacer con treinta o cuarenta mil personas que acaban de entrar, y menos con el millón que vendrá de inmediato atraído por ese reclamo. La gente se cabrea y se pregunta parta qué puñetas quiere un Gobierno y para qué quiere unas leyes, si todo el mundo hace al final lo que le sale  de las narices. Vienen otros y responden que el mundo es de todos, pero resulta que el mundo no es lo que quiere esa gente, sino la sanidad, las infraestructuras, la educación, la vivienda y los puestos de trabajo. Y ahí nos encontramos con que eso no es tan ilimitado, ni es tan de todos, porque hay una gente que lo ha pagado y otra gente que no, y se arma el lío. Y le piden al Gobierno que no deje entrara a más gente, o vota a un partido que ponga en su programa, como punto primero, una expulsión masiva . O sea que esta respuesta de voy a dejarlo entra a todos tampoco es buena.

-Y queda la tercera respuesta, que es decir que voy a dejar entrar a un cupo, de pongamos diez o doce mil. Pero esa respuesta te arregla el problema veinte minutos, porque una vez se ha cubierto el cupo, ?qué se hace con el resto? Volvemos a tener la pregunta: gente en la verja y necesidad de responder.

Por eso, con estas preguntas, la oposición, toda oposición, se frita siempre las manos. Porque no hay respuesta buena, porque no hay manera de responder sin quedar como un criminal, como un inútil, o como un mierda.
Es cuestión de elegir papel en el maldito teatro...


lunes, 10 de febrero de 2014

Lo poco que nos gusta que nos mande el vecino

A veces creo que si pudiésemos resucitar a Franco, lo resucitaríamos, aunque fuese con fines científicos y bajo el pretexto de diseccionarlo. El pretexto sería lo de menos, pero estoy seguro de que alguien pondría en marcha el proyecto, alguien lo financiaría y alguien acabaría desviando fondos, vísceras, y hasta legislación del franquismo hacia los nuevos tiempos.

¿Y por qué digo eso? Porque acabo de leer que la confianza de los españoles en la justicia es de más del triple que en los políticos.

En principio suena normal. Lo lees y te quedas tan ancho. Los jueces parecen gente más o menos seria, mientras los políticos han demostrado ser una banda de crápulas a medio camino entre Gargamel y Toni Soprano, lo bastante necios para dejar constancia de sus tropelías en correos electrónicos y lo bastante obscenos como para cobrar catorce sueldos y decir que se los merecen.

Sin embargo, al arrimar la nariz a ese hecho de la triple confianza en los jueces que en los políticos, no se puede evitar una conclusión lógica: los españoles preferimos a la gente que no elegimos por encima de la que sí que elegimos.

Joder, qué duro...

Por que, a ver... ¿quién es un juez?

Los que yo conozco son tipos (y tipas) que estudiaron conmigo en la Universidad, sacaron un expediente bueno o del montón, y se encerraron luego media juventud parea sacar unas oposiciones guays. ¿Y de veras creéis que eso los hace imparciales? Venga, hombre, que pasaron un examen de derecho, no de ética, joer...

¿De veras creéis que una persona que se pasó la juventud metida en casa, o en una biblioteca, mientras los demás salíamos de fiesta, va a tener humor para ser ecuánime y bondadoso? No sé vosotros, pero de la gente que yo conozco, los que desperdiciaron su juventud, son siempre los más cabrones...

Lo que pasa es que preferimos a los jueces porque cuando sale uno malo no nos podemos echar la culpa a nosotros mismos. Lo que pasa es que, al final, lo que nos jode no es estar gobernados por los que elegimos nosotros, sino estar gobernados pro los que eligen los vecino.

Por eso preferimos que nos manden los que no ha elegido nadie. Para que le vecino no nos mande, ni siquiera de rebote. Y si resulta que a eso, qué mala suerte, es a lo que se llama democracia, pues que se joda también la democracia.

¿O no?


martes, 21 de enero de 2014

Los fines ocultos de la educación

Tranquilos, que no voy de conspiraciones, sino de simple análisis. Y eso cosa de la ginebra: se me pasa enseguida:

Cuando acabó la cosa agraria, y el terruño se sustituyó por las fabricas, esos monstruos inmortales donde las sirenas llamaban a los hombres a su perdición (qué sabio era Homero, cojones), se vio que era necesario preparar a los niños para la vida de fábrica. 

Y ahí se jodió todo, porque los dueños se dieron cuenta enseguida de que era casi imposible transformar a las personas de más de quince años  en buenos obreros de fábrica. Y así, para conseguirlo, se inventó la educación general.

Construida sobre el modelo de la fábrica, la educación general enseñaba los fundamentos de la lectura, la escritura y la aritmética, un poco de Historia y otras materias que se consideraban bonitas, convenientes o edificantes. Esto era lo que estaba a la luz, pero debajo de esto había otra capa,. que era la que de veras interesaba:  Se componía en aquel entonces (y manda cojones qué poco ha cambiado)  de tres enseñanzas fundamentales: una, de puntualidad; otra, de obediencia y otra de trabajo mecánico y repetitivo. El trabajo de la fábrica exigía obreros que llegasen a la hora, especialmente en las cadenas de producción. Exigía trabajadores que aceptasen sin discusión órdenes superiores. Y exigía hombres y mujeres preparados para trabajar en máquinas o en oficinas, realizando operaciones brutalmente repetitivas.

Así, pues, a partir de mediados del siglo XIX, asistimos a una incesante progresión educacional: los niños empezaban a asistir a la escuela cada vez a menor edad, el curso esco­lar se iba haciendo cada vez más largo  y el número de años de educación obligatoria creció irresistiblemente.

Que sí, que es bueno. Pero no era esa la idea que lo creó.

No era esa...

jueves, 26 de diciembre de 2013

¿Y si resulta que Merkl apoya a Artur Mas?

Andan los de la Generalitat como locos por ahí buscando socios internacionales para que apoyen la botadura de su tierra como nuevo Estado, pero me parece a mí que no han sabido buscar los compañeros de viaje adecuados.

Israel no es precisamente un buen amigo para estas cosas, porque si a los palestinos les da por votar un Estado propio vamos a tener un problema, y de los gordos. 

La India, otro de los destinos de Artur Mas, tampoco parece muy buena idea, después de que la secesión de Pakistán, por razones de descolonización (entre otras) trajera guerras y enfrentamientos de todos los colores.

¿Y entonces dónde probar suerte? 

¿Estados Unidos? Por allí la palabra secesión no suena muy "friendly" y se vincula a supremacistas blancos que van de cofrades semanasanteros todo el año, con cruces ardiendo y esas cosas. Mal rollo,

¿Gran Bretaña? Vale, podría ser en otro momento, porque por joder a España pagan lo que sea, pero no está el horno para bollos con lo suyo de Escocia. Mal momento. 

¿Francia? No cuela. El país más centralista y jacobino de Europa no puede ir por ahí diciendo que aprueba estas cosas al lado de su frontera, cuando tiene a bretones, vascofranceses y corsos esperando la ocasión. No va a colar.

¿Italia? Difícil asunto, con sus jaleos de Liga Norte y demás. Y encima, ¿con qué cara te quedas si te apoya Berlusconi, por ejemplo? La cagaste. Mejor dejarlo.

¿Rusia? ¿Y si alguien pronuncia la palabra Chechenia, qué pasa? ¿Y si alguien pone un par de fotos de cómo quedó Grozni la última vez que alguien intentó algo parecido, dónde queda la credibilidad de Putin? No van a querer...

¿Y Polonia? No es una gran potencia, pero a lo mejor... Pero claro: si a Silesia y a Prusia Oriental les da por querer regresar a Alemania con un referéndum, se arma la del copón bendito... No se van a meter en ese berenjenal.

Pero los polacos, aunque no sean buenos socios, dan buenas ideas. ¿Y por qué no probar con Alemania?

Alemania podría apoyar a Artur Mas. Ellos no tienen nada que perder. También tienen nacionalistas, por supuesto, pero son de otra clase: en cuanto miras diez minutos para otra parte, en vez de disgregarse, se unifican. En su constitución, sin problema alguno, ponen que sus estados federales son repúblicas libres o cualquier chorrada que les ocurre, porque saben que no hay nadie que pueda plantear en serio una secesión.

Y además, está la opción de todo lo contrario: Si la lengua, la cultura y la historia se aceptan como razones para crear una nación, ¿por qué no tragarse a los austriacos?

Ahí está la opción de Mas y su Generalitat: Alemania, potencia importante que ya apoyó la secesión de Croacia (por razones similares), que no teme ninguna disgregación de los suyos y que podría aprovechar la propaganda nacionalista para sus propios fines a largo plazo.

Ese sí que puede ser un socio. Pero buena suerte para que lo reconozcan en voz alta...

viernes, 1 de noviembre de 2013

Qué bien que bajan los precios

Venga, repetid conmigo: El IPC ha bajado y eso hay que celebrarlo, porque en lugar de esperar nuevas subidas de precios podemos, por una vez, tener la esperanza de que el dinero nos dure un poco más.

La pregunta chunga es, ¿qué dinero? Y eso es lo que nadie se molesta en explicarnos, porque no sólo nos toman por gilipollas, sino que la mayor parte de las veces tienen razón.

No se trata de que vayamos a tener más dinero y más capacidad de gasto porque los precios hayan bajado, sino que los precios han bajado porque tenemos menos dinero y lo que hay en el almacén, o la habitación vacía del hotel, hay que venderla como sea. Y además, son perspectivas de empeorar, porque los precios también se bajan cuando lo esperado es que sigan bajando. ¿O es que alguien vende hoy más barato pensando que mañana podría vender más caro?

Decir que la cosa va mejor porque bajan los precios es decir que vamos a pasar menos hambre porque nos hemos muerto la mitad. En principio suena realista (aunque macabro) pero luego nos damos cuenta de que los que se murieron también producían algo, y entonces no salen las cuentas.

La deflación es la peor pesadilla en la que puede caer un país endeudado como el nuestro. La deflación es un agujero donde cada día se destruye más empleo, o se devalúan los salarios para poder seguir repartiendo el poco trabajo que queda. La famosa deflación interna no deja de ser un recurso comunista: que todo el mundo haga como que trabaja para que a final de mes hagan como que le pagan.

¿Y cómo funciona este asunto? Pues sencillo: si cada día que pasa bajan los precios de lo que vendes, te interesa vender lo que hay en el almacén, pero ni de broma piensas en comprar más, ni en invertir en la empresa, porque lo que obtengas no cubrirá los gastos. Una sociedad en deflación es una sociedad en liquidación, con doce meses al años de rebajas, vendiendo trapos del lustro anterior. Y lo nuevo, ni olerlo, por supuesto.

Los que celebran la deflación lo hacen seguramente porque tienen metido en el colchón un buen fajo de lo que sacaron hace años vendiendo licencias urbanísticas, recalificaciones o pisos. Los que celebran estas cosas es porque están al margen de la sociedad, o viven de ella. Si no, no tienen nada que celebrar.

lunes, 14 de octubre de 2013

Naciones, estados y paisitos

El mundo dividido en países de 10 millones de habitantes.
Fuente: http://www.cookingideas.es/equi-mapamundi-20130918.html
Aunque pueda parecerlo por el título, no me voy a sumar a las peleas constantes sobre los nacionalismos, las autodeterminaciones y todas esas gaitas con que nos ocupan el tiempo, convirtiéndonos en forofos en lugar de en ciudadanos. Porque la diferencia entre el ciudadano y el forofo da para escribir una tesis doctoral en ocho tomos y no estoy por la labor.

Lo que veo, y eso solamente quiero constatar, es que últimamente los grandes imperios, y muy particularmente el americano, parecen apoyar cualquier movimiento que lleve a la desmembración de un país, y nunca a movimientos que lleven a unirlos. El caso más claro fue Yugoslavia, cuando todo el mundo apoyó que se formara un redil de paisitos, y cuando se bombardeó a Serbia con el pretexto de Kosovo, pero con la única razón de que no quedara ningún poder aglutinante. Y podemos seguir hablando de Irak, Siria, Libia....

Y repito: no hablo de derechos, de colectivos, de identidades, de tribus, idiomas ni genes: como buen filisteo me paso todo eso por el forro y voy a las cosas prácticas, a la chicha.

Y resulta que una nación es más jodida de dominar que un Estado, y un estado es más complicado de doblegar que un paisito.

Resulta que los que mandan han descubierto, leyendo viejos libros, que los países pequeños hacen lo que les mandan mientras que los grandes tienen opiniones propias.

Resulta que los países grandes pueden negociar mejores contratos, organizar boicots contra productos y hacer daño a las multinacionales, mientras que los paisitos son más pequeños que esas multinacionales y pueden ser engullidos por ellas.

Resulta que  los Estados y las naciones pueden incluso, los muy cabrones, promover normativas que limiten el uso de unos u otros compuestos, que obliguen a etiquetar los transgénicos o vete a saber qué cabronadas, mientras que los paisitos hablan, se les aplaude, y se les olvida.

Resulta, en suma, que los países grandes y los Estados tienen peso y compiten, se resisten a los que se les impone y dan la lata. Y cuando los atacas, se defienden. Mientras que los paisitos lloran y rabian, pero se aguantan y se joden.

¿Cuales creéis que convienen más a los que mandan?

Yo lo tengo claro.


jueves, 3 de octubre de 2013

Artur Mas, Obama y Merkl

El problema que tiene el Presidente de la Generalitat no es que los dirigentes mundiales se opongan a la independencia de Cataluña. Quizás, con el tiempo, podrían incluso estar a favor.

Quizás, con el tiempo, podrían incluso apoyarle, una vez que se hubiesen leído los informes de sus respectivos departamentos de finanzas y geoestrategia en los que se hablara de las bondades para la estabilidad mundial y europea de un nuevo país mediterráneo, aunque en la mente de esa gente las palabras país nuevo, Mediterráneo y estabilidad no armonicen demasiado.

El peor problema con el que se encuentra el señor Mas, y por eso está perdiendo el culo estos días con manuales escritos para foros internacionales, es que sus aspiraciones le importan a todo el mundo un carajo. Su problema es que no le reciben, y cuando le reciben le nombran de interlocutor al presidente de Pomerania (verídico), porque es el que tiene el turno del protocolo entre los länder alemanes o tiene que hablar en los EEUU con no sé qué senador por Missouri que le recibe con un abrazo y le regala una bandera confederada cuando se marcha. Para darle ánimos y tal.

El problema de Artur más en los foros internacionales es que a todo el mundo le da mucha pereza escucharle. Porque si se le toma en serio, se le recibe y se valoran sus propuestas, se espera una fila de alcaldes de pueblo que dé la vuelta a dos calles, y todos con la misma idea de que ellos son distintos, son especiales, y están sojuzgados por no sé quién.

Y los dirigentes mundiales, los que de veras cortan el bacalao, se imaginan esa fila, se imaginan el griterío, las broncas, los llantos victimistas, los censos de agravios viejos, y se mueren de aburrimiento de sólo pensar en ello. Los dirigentes mundiales se imaginan asistiendo a tomas de posesión, asistiendo a conferencias de paz, a Tratados, a vetos, a reediciones y reaperturas de asuntos ya cerrados, y dan al demonio los libros, los manuales y los razonamientos del señor Mas.

Y no porque no tenga razón, sino porque no saben quién es ese tipo, ni tampoco les importa gran cosa. Lo que temen es que sea el primero de una cola interminable que convierta su mandato en un circo de tres pistas o, aún peor, en una guardería de paletos.

El problema de Artur más es ese fundamentalmente. Si consigue superarlo, puede que lo demás le venga rodado...

lunes, 23 de septiembre de 2013

El capitalismo y el vino. Una reflexión parea acabar como cubas...

El gran bodeguero
In taberna quando sumus, non curamos quid sit humus.

O lo que es lo mismo, cuando andamos de juerga no nos damos cuenta de lo jodidos que estamos.

Y este sistema en que vivimos es una juerga, un despelote, una borrachera constante de crecimiento, con más y mejores cacharros, más y más largas vidas, más y mejores posibilidades de viajar, comer caliente y vestirnos de colorines.

Siete mil millones de seres humanos que pueden vivir setenta años. ¿quién da más? Ya hay dos o tres manos alzadas en la subasta, las veo,. Siete mil quinientos. Ocho mil millones dentro de cinco años... Bien.

¿Y hasta dónde podremos hacer vino en el que seguir embriagándonos? Porque lo cierto es que no podemos agrandar la cuba.

La cuba es la Tierra.

¿Y sabéis lo que pasa con el vino? Os lo cuento des el principio, a ver si el asunto vinatero os trae alguna idea a la cabeza.

Se exprimen las uvas, o se pisan, o se prensan, y el mosto va a parar a la cuba. Se trata d un líquido dulce, con un porcentaje importante de azúcar. En ese mosto comienza a prosperar las levaduras. Las levaduras viven de comerse el azúcar y de cagar alcohol. Es una manera un poco bestia de decirlo, pero es así: las levaduras consumen azúcar y generan un producto de desecho, que es el alcohol. A medida que pasa el tiempo, las levaduras prosperan, crecen, se hacen dueñas y señoras de la cuba, se multiplican por diez, por cien, por mil....

Poco a poco  hay menos azúcar y más alcohol en la cuba, y llega un momento en el que el porcentaje de alcohol es tan grande que las levaduras mueren intoxicadas en su propia mierda, porque el alcohol es una sustancia tóxica.

Ahí es donde se detiene la fermentación y donde nosotros decimos que el vino está listo para madurar o para consumir como vino joven.

Pues bien: eso es lo que nos pasa a nosotros con esta cuba que es la Tierra. El azúcar es el carbono, en forma de petróleo, de gas natural o de carbón directamente. A medida que lo consumimos prosperamos, nos multiplicamos, nos hacemos los dueños de todo. El sistema capitalista se basa en promover esa expansión, en producir más y más cada vez para que no se detenga el crecimiento.

Pero el CO2, que es el producto de deshecho, crece, hay cada vez menos carbono y más sustancia tóxica a nuestro alrededor, hasta que en un momento, cuando sea, se detenga el proceso y estemos listos para que alguien nos madure en barricas o nos lleve a su mesa.

¿Quién nos beberá?

¿De qué cosecha seremos?

Yo quiero ser un Moriles. O un buen Toro, ¡qué carajo!

sábado, 9 de enero de 2010

Zapatero y el brujo alemán

A veces, cuando la credibilidad decrece, hay que asumir que todo lo que se diga puede ser utilizado en contra de uno mismo, o de su país, y sin necesdidad de que te lo diga un poli cuando te detiene.
Ese problema tuvo, según cuentan, un burgomaestre alemán allá por los tiempos de los cuentos, cuando se contrataban flautistas para echar a las ratas de la ciudad o las carrozas se convertían en calabazas por obra y gracia de un hechizo y no de la inflación, como ahora.
El caso es que al pobre burgomaestre, o alcalde que diríamos aquí, le cogieron manía los brujos de supueblo y le echaron una maldición por la que cada vez que decía algo le salía por la boca sapos, culebras y escorpiones. Y por cada palabra que pronunciaba salía un sapo de su boca, y ´por cada promesa una serpiente y por cada maldición una araña.
Desesperado por semejante situación, el burgomaestre lo intentó todo para librarse de ella. Visitó a los sabio de Oriente arriesgándose a un peligroso viaje, ascendió a las montañas en busca de los santuarios dond epodrían curarlo, descendió a los valles más profundos y se gastó su fortuna en toda clase de conjuros y brebajes que eliminasen la maldición.

Lo intentó todo, menos callarse.

Lástima.

A ver si nuestro presidente se da cuenta y espabila un poco.